La Intercesión

INTRODUCCIÓN
Al hablar de intercesión es importante que tengamos presente que el enemigo fue vencido en la cruz por medio de Jesucristo.

Colosenses 2:15 RVR1960
Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

Nuestra labor como intercesores no es necesariamente pelear una batalla sino pedirle a Dios que manifieste la victoria obtenida por Jesucristo a través de su muerte y resurrección.
La batalla la peleamos a través de nuestra fe, permaneciendo firmes ante cualquier circunstancia porque creemos que Aquel que comenzó en nosotros la buena obra la perfeccionará hasta el día en que sea manifestado Jesucristo.

QUÉ SIGNIFICA INTERCEDER
Del hebreo bacash, que significa buscar, inquirir, mendigar, pedir, rogar, solicitar, suplicar. Del griego entunjáno, que significa invocar.

Definición
Hablar en favor de alguien para conseguirle un bien o librarlo de un mal. (Diccionario de la Real Academia de la Lengua)
La intercesión no es asunto de sentimientos ni de manifestaciones externas sino de fe. Un intercesor es un soldado, obedece órdenes sin pedir explicaciones. No se enfoca en el motivo de su intercesión sino en Dios.
Nuestro enfoque principal como intercesores nunca deberá ser poder ver o experimentar los resultados de lo que hacemos porque Dios no siempre nos permitirá hacerlo, sino disfrutar de la comunión con Dios mientras intercedemos.
Cuando nos enfocamos en los resultados podemos desmotivarnos o frustrarnos, pero cuando nos enfocamos en Dios disfrutamos el tiempo que permanecemos en ello.
Sin embargo, esto no quiere decir que no podemos regocijarnos cuando Dios nos permite ver o experimentar la respuesta porque es un gozo poder hacerlo y además nos ayuda a afianzar nuestra fe, sino que nuestra mayor satisfacción como intercesores siempre deberá ser la relación con Dios que desarrollamos a través de ello.

EL CARÁCTER DEL INTERCESOR

Amor
Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. (Mateo 22:36-37 RVR60)
El amor siempre deberá ser la mayor motivación del intercesor. Primero el amor a Dios y luego al prójimo. Esto nos ayudará a mantener nuestra disposición a obedecer a Dios en lo que nos pide y a tener el enfoque correcto porque en ocasiones Dios nos pedirá interceder por personas o situaciones que no parecen tener lógica humana.

Obediencia
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. (Juan 15:7 RVR60)
¿Qué queremos decir con esto?
Que cuando permanecemos el Él (tenemos una estrecha relación con Él) y sus palabras permanecen en nosotros (somos obedientes), entonces nuestras peticiones estarán alineadas a Su voluntad porque nuestro enfoque no estará en nosotros mismos sino en Dios. Sin embargo, caminar en obediencia nos garantiza que nuestras oraciones son escuchadas, pero no necesariamente que son respondidas de la manera que esperamos o pensamos.
Permanecéis (del griego méno, que significa perseverar, persistir, vivir)

Humildad
Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, mas al altivo mira de lejos. (Salmos 138:6 RVR60)
La humildad nos hace reconocer que nuestra posición como intercesores es sólo de instrumentos en las manos de Dios, y nos hace entender que la respuesta a nuestras oraciones son producto de nuestra obediencia a lo que Dios nos pide y no de ningún mérito o cualidad personal. No somos más santos por ser intercesores. Somos intercesores porque hemos obedecido a lo que Dios nos ha llamado a hacer. Nuestra posición no es para jactarnos de superespirituales, sino para manifestar el amor, la gracia y la misericordia de Dios.

Mansedumbre
Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. (Mateo 11:29 RVR60)
La mansedumbre nos ayudará a permanecer en paz en medio de cualquier circunstancia y también nos ayudará a no procurar tomar acción en nuestra carne para procurar ver la respuesta a nuestra oración. El intercesor es paciente y entiende que Dios tiene un tiempo para cada cosa.

Fe
La fe es la confianza de que en verdad sucederá lo que esperamos; es lo que nos da la certeza de las cosas que no podemos ver. (Hebreos 11:1 NTV)
Un intercesor es una persona de fe.
Sin embargo, es necesario que entendamos que nuestra fe no necesariamente garantiza la respuesta a nuestras oraciones, sino que nos da la certeza de que son escuchadas. Dios no siempre responderá en el tiempo ni de la manera que esperamos o pensamos. El verdadero intercesor entiende la soberanía de Dios.

LA VIDA DEL INTERCESOR

Devoción
La devoción es la dedicación voluntaria y con esmero a aquello para lo cual hemos sido llamados. Es una entrega total donde no esperamos ser recompensados por lo que hacemos y la presencia de de Dios es más que suficiente. Es cuando hacemos todo como si fuera para el Señor.

Mantener una estrecha relación con Dios
La vida del intercesor es como la de Maria, la hermana de Lázaro, que siempre da prioridad a su tiempo a solas con Dios antes que a cualquier otra cosa. El resultado de nuestra intercesión siempre dependerá de nuestra relación secreta con Dios. Es imposible ser un buen intercesor sin tener una estrecha relación con Dios. Un verdadero intercesor ama más la presencia de Dios que la de la gente, y no es amante de la vida pública.
Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. (Mateo 6:6 RVR60)

Conocimiento de la Palabra de Dios
Nuestro conocimiento de la Palabra de Dios nos ayuda a ser intercesores efectivos y nos guarda de apartarnos de la verdad. La intercesión efectiva es aquella que se somete a la Palabra de Dios.
Y ésta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. (1 Juan 5:14 RVR60)

Entrega y Compromiso
Esto implica…
– Negación
Negarnos a nuestras ambiciones y deseos personales para agradar a Dios. (reconocimiento, fama, aprobación)
– Consagración
Guardarnos de los deseos de los ojos, los deseos de la carne y la vanagloria de la vida. (Todo me es lícito…, 1 Corintios 10:23)
Esto nos deja ver que podemos hacer muchas cosas, pero que no todas serán de beneficio para nuestra vida. Una vida consagrada es una vida de sacrificio.
– Disposición
Estar dispuestos a obedecer cueste lo que cueste, sometiendo nuestra carne a lo que Dios nos pida en un momento determinado.
Ej.: ayuno, levantarse de madrugada, caminar en santidad

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. (Mateo 16:24 RVR60)

Quebrantamiento
Un corazón quebrantado es uno que reconoce su dependencia de la gracia de Dios para cumplir su propósito. Entiende que su estado de ánimo ni las circunstancias son un factor relevante para llevar a cabo su propósito porque reconoce que es sólo un instrumento en las manos de Dios.
El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido. (Salmos 51:17 NVI)

EL AYUNO Y EL INTERCESOR

La disciplina del ayuno es muy importante en la vida del intercesor porque nos ayuda a quebrantar nuestra carne y a tener una comunión más estrecha con Dios. Es también una manera de humillarnos ante Dios por el clamor que hacemos. Por lo tanto, es importante crear una disciplina de ayuno. Sin embargo, no es algo que usaremos para vanagloriarnos de espirituales sino que a través de ello reconocemos nuestra dependencia de Dios.

Pero tú, cuando ayunes, lávate la cara y péinate. Así, nadie se dará cuenta de que estás ayunando, excepto tu Padre, quien sabe lo que haces en privado; y tu Padre, quien todo lo ve, te recompensará. (Mateo 6:17-18 NTV)

El ayuno hace que nuestra intercesión tenga un mayor impacto en el mundo espiritual debido a la comunión con Dios que tenemos mientras lo hacemos. Sin embargo, es importante que entendamos que el ayuno no garantiza la respuesta a nuestra intercesión de la manera que pensamos o esperamos porque Dios siempre obrará conforme a Su voluntad y propósito en todas las cosas.

INTERCEDIENDO CON LA PALABRA DE DIOS

Al usar la Palabra de Dios para interceder garantizamos nuestra obediencia a la voluntad de Dios en nuestro clamor. Claro está, esto no necesariamente garantiza una respuesta inmediata o de la manera que pensamos. No todo lo que dice la Palabra de Dios es Su voluntad para una situación o persona en particular, todo dependerá del propósito que Él desea cumplir a través de ello. La misma Palanbra de Dios nos exhorta a usarla adecuadamente para cada circunstancia.

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. (2 Timoteo 2:15 RVR60)

CONCLUSIÓN
Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé. (Ezequiel 22:30 RVR60)

La Fe y Las Obras

Santiago 2:14, 26 RVR60
Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.

La Palabra de Dios nos habla de dos tipos de obras: las obras de la carne y las obras de fe.
Las obras de la carne son aquellas actitudes que tenemos que son fruto de la naturaleza pecaminosa que hay en nosotros, y las obras de fe son aquellas actitudes que dejan ver la presencia de Dios en nuestra vida (los frutos del Espíritu Santo).

Las obras de la carne son:
Gálatas 5:19-21 RVR60
Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a éstas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Algunas de ellas pueden no desaparecer del todo de nuestra vida, porque nuestra naturaleza carnal y pecadora sólo desaparecerá en su totalidad cuando nuestros cuerpos sean transformados en un cuerpo de gloria para habitar delante de Dios por la eternidad. Sin embargo, esto no deberá ser una excusa para que le demos libertad a estas actitudes ya que es el deseo de Dios que cada día manifestemos a Jesucristo a través de nuestra vida.

Por otro lado, las obras de fe son aquellas acciones o actitudes que reflejan la naturaleza de Dios a través de nuestra vida.
Las obras de fe no son más que los frutos del Espíritu Santo manifestados a través de cada área de nuestra vida. La Palabra de Dios los describe de la siguiente manera:
Gálatas 5:22-23 RVR60
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

Si verdaderamente hemos entregado nuestro corazón a Dios a través de Jesucristo y mantenemos una estrecha relación con Él a través de una vida de oración y obediencia a su palabra, las obras de fe formarán parte de nuestra vida y serán más evidentes y visibles que aquellas de la carne que pudieran manifestarse en un momento dado.

La Palabra de Dios expresa:
Romanos 10:9 RVR60
que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
Podemos, como dice aquí, confesar a Jesús como Señor y Salvador de nuestra vida y creer, pero lo que manifestará que hemos hecho esto de corazón son nuestras obras.
Y aunque las obras en sí mismas no nos hacen salvos, si son la manifestación de que lo somos. Y si verdaderamente hemos creído, éstas serán visibles para todos aquellos que nos rodean.

Anteriores Entradas antiguas

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.