Posteado por: Estudios Bíblicos Viviendo en la Verdad | marzo 16, 2015

Conforme al Corazón de Dios

¿Qué entendemos nosotros por ser conforme al corazón de Dios?

Dios sabe que en esta vida nunca alcanzaremos la perfección, sin embargo, Él espera que cada día avancemos en nuestra semejanza con Jesucristo.

El primer paso para llegar a ser conforme al corazón de Dios, está en reconocer nuestra total dependencia de Dios en todas las áreas de nuestra vida y hacer de nuestra relación personal con Él una prioridad.

Ser conforme al corazón de Dios implica la motivación de nuestro corazón detrás de cada acción que emprendemos.

Dios conoce aún aquellas cosas de nuestro interior que ni siquiera nosotros mismos conocemos y por eso la Palabra de Dios dice en Gálatas 6:7 que Dios no puede ser burlado.

David fue llamado “un hombre conforme al corazón de Dios” aún por encima de sus defectos y errores porque Dios conocía la motivación real que había detrás de cada uno de ellos. Fallamos, pero que hay detrás de cada fallo, porque aún nuestra obediencia pudiera convertirse en pecado si no lo hacemos con la motivación correcta.

Dios espera que le obedezcamos únicamente porque le amamos y no porque buscamos algún reconocimiento o recompensa de ello.
Cuando procuramos caminar así, entonces estaremos cultivando un corazón conforme al de Dios.

»El corazón humano es lo más engañoso que hay, y extremadamente perverso. ¿Quién realmente sabe qué tan malo es? Pero yo, el Señor, investigo todos los corazones y examino las intenciones secretas. A todos les doy la debida recompensa, según lo merecen sus acciones». (Jeremías 17:9-10 NTV)

Posteado por: Estudios Bíblicos Viviendo en la Verdad | enero 31, 2015

Esa es la Vida

En esta vida todo pasa pero Dios siempre seguirá siendo el mismo.
Si como seres humanos entendiéramos lo pasajero de nuestra existencia terrenal, no nos enfocaríamos tanto en ella y disfrutaríamos cada día de nuestra vida como si fuera el último.

Luchamos, muchas veces para lograr cosas que ni siquiera sabemos si podremos disfrutar porque ninguno de nosotros nunca podrá controlar su existencia terrenal. Y esto no necesariamente significa que no debemos luchar, sino que debemos estar preparados para enfrentar los cambios y altibajos que siempre se presentan en medio de las luchas de la vida, porque por más que nos afanemos por evitarlos siempre sucederán.

Por eso Jesucristo mismo dijo que no nos afanáramos por el día de mañana porque cada día trae su afán. Y es así, cada día trae algo nuevo que en ocasiones nunca pensábamos que podría venir a nuestra vida, pero llega y los frutos que produzca en nosotros siempre dependerá de la manera en que lo enfrentemos.
Jesucristo dijo que en el mundo tendríamos aflicciones pero que si confiábamos en Él venceríamos. Y vencer no necesariamente significa que los problemas serán eliminados, sino que hemos aprendido a caminar por encima de ellos.

Aceptar la soberanía de Dios no necesariamente significa que nos hemos rendido, sino que hemos aprendido a entender que Él nos conduce por mejores caminos aún cuando muchas veces no los podamos comprender.
Si entendiéramos lo pasajero de nuestra existencia terrenal no nos detendríamos tanto en analizar aquellas cosas que no podemos entender, y podríamos ver más claramente la eternidad gloriosa que nos espera cuando hemos decidido rendirlo todo a Dios.

La esencia de la vida no es más que mantener una estrecha relación con Dios nuestro Creador, todo lo demás son simplemente añadiduras para ayudarnos a disfrutar un poco nuestra existencia terrenal la cual es temporal.
Hoy estamos, mañana podemos no estar; hoy tenemos, mañana podemos no tener; hoy somos, mañana podemos no ser; pero Dios sigue siendo el mismo y nos ama de la misma manera, no cambia ni se deja intimidar por nuestras acciones o reacciones ante las diferentes circunstancias de la vida.

¡Él es Dios!

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